Realidad Virtual para el tratamiento de la ansiedad

La Realidad Virtual se ha desarrollado rápidamente durante la última década. Han sido significativos los progresos obtenidos en el tratamiento de trastornos de ansiedad y fobias. En el tratamiento psicológico nos ayuda a generar entornos tridimensionales con los que el paciente interactúa en tiempo real, produciéndose una sensación de inmersión semejante a la de presencia cuando estamos en el mundo real.

imagesPara la aplicación en consulta esta herramienta nos permite construir entornos mediante los que se manipulan determinadas variables para exponer al paciente a situaciones creadas para el individualmente, que en el mundo real sería imposible, por ejemplo, crear turbulencias en un avión de mas o menos intensidad, o recrear un accidente de ascensor. De esta manera se puede adaptar el tratamiento al paciente, para que avance mucho más rápido y económico.

Hay que aclarar que la Realidad Virtual es parte de la terapia y no cura por si misma, esta herramienta, como cualquier otra, ha de estar enmarcada en un tratamiento tras una evaluación correcta del problema y con un objetivo terapéutico concreto. Las ventajas en tiempo y eficacia están demostradas.

La experiencia virtual es capaz de generar en la persona las mismas reacciones y emociones, que las que experimenta en una situación similar en el mundo real. Con este tipo de tratamiento ya se tratan, fobias, otros problemas de ansiedad, adicciones, problemas alimenticios, TDHA, y cada día se van añadiendo estudios y tratamientos, es una herramienta viva en continuo cambio que esperamos siga avanzando para ayudar mejor y mas eficazmente a nuestros pacientes.

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Mercedes Cimas

Psicóloga Palma de Mallorca

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Redes sociales y adolescentes

descarga-1Un estudio de la psicóloga Patricia Greenfield, refleja como Internet está modificando la forma de procesar la información en niños y adolescentes. No debemos alarmarnos, pero está claro que hay que plantearse muy en serio el efecto que estos usos tienen para sus cerebros en construcción.

El cerebro humano es tan sofisticado que necesita 20 años para madurar. Si hablamos de niños que con 10 años ya manejan a diario el Whatsapp, las redes sociales, videoconsolas y demás dispositivos, entonces hablamos de cerebros infantiles todavía en desarrollo que están expuestos a una gran cantidad de estímulos que exigen una rápida solicitud de decisión.

 Se ha escrito mucho sobre el peligro en la red, el controlar los contenidos que leen o donde se pueden meter, pero también debemos tener en cuenta estos otros aspectos visibles a más largo plazo.

Que la tecnología y las redes sociales están aquí para quedarse es una evidencia, que los niños son nativos digitales también. Ahora bien, ¿eso quiere decir que tienen que hacer todo a través de dispositivos con pantalla?

Nosotros los adultos de la era pre-tecnológica, que tenemos la experiencia de nuestros primeros años de aprendizaje con lectura lineal y reflexiva, ahora adoptamos también la lectura en escaneo sobre dispositivos, conviviendo las dos sin problema, pero no podemos dar por hecho que para ellos también será así.

A ver si os suena: adolescente haciendo los deberes, a la vez que escucha música, ve la tele o un vídeo o….es verdad que parece que ellos son más capaces de hacer varias cosas a la vez, pero ¿es verdad que son multi-tarea sin perder nada por el camino?

Son muy recientes los estudios, pero todo apunta a que aunque sean capaces de responder de forma más rápida también puede haber una perdida en la capacidad para profundizar en el conocimiento.

 En realidad no es que hagan varias cosas a la vez, (ya que el cerebro solo puede hacer dos tareas de aprendizaje al mismo tiempo) es que las hacen a más velocidad que nosotros y las encadenan. Algo positivo es que los jóvenes han mejorado su capacidad de procesamiento secuencial, también es cierto que la generación Google, tiene mayor capacidad para utilizar las herramientas de búsqueda, pero esto puede ir en detrimento de la adquisición de las habilidades necesarias para analizar de forma crítica la información que encuentran en la web.

 ¿Cómo evitar crear generaciones más dispersas y menos eficaces en esta era digital? Podemos limitar la exposición a la lectura digital a edades muy tempranas o contrarrestarla, por ejemplo, potenciando la lectura tradicional de libros en papel,el análisis de texto, el juego reflexivo…

RECETA PARA EDUCAR A UN ADOLESCENTE

RECETA PARA EDUCAR A UN ADOLESCENTE

Ingredientes principales:

  • 2 kilos de EMPATÍA: Si eres capaz de comprender el punto de vista de tus hijos y ponerse en su lugar…todo será más fácil.
  • 3 cucharadas de SENTIDO COMÚN: tratar de ser lógico, no dejarse llevar por el dramatismo, ni por lo que los demás padres hacen, ni por lo que hacían tus padres.
  • 1/2 kilo de COHERENCIA: No solo es predicar con el ejemplo y obligar a cosas que tú no haces, sino también ser consecuente con tus propios valores a la hora de tomar decisiones o en momentos difíciles.
  • 10 kilos de PACIENCIA: A fuego lento todo sabe mejor, pero la paciencia no es aguantar sino utilizar los principios de la Inteligencia Emocional a la hora de educar.

1.INFORMACIÓN: Puedes pensar que hoy en día, tu hijo está muy bien informado, y no hay duda de que así es si lo comparamos con otras épocas, pero las redes sociales y tanta cantidad de información a la que acceden no siempre es verdadera o no saben interpretarla correctamente. La adolescencia es, irremediablemente una época para experimentar, sentir, vivir. Debes empezar a aceptar que a veces, esto incluye comportamientos arriesgados. No evites los temas relacionados con el sexo, las drogas, o cualquier tema que te preocupe; habla con tu hijo abiertamente sobre estos temas, pero ¡OJO! antes de que se vean expuestos a ellos, los padres tendemos a ver a nuestros hijos más infantiles de lo que en realidad son, porque en casa adoptan un rol diferente que con su grupo de iguales, fuera de casa, normalmente llegamos tarde a darles esa información, que ya habrán buscado o preguntado a algún amigo. Solo es el primer paso, pero la información aumenta las probabilidades de que tu hijo actúe de forma responsable cuando llegue el momento.

2,RESPETA SU PRIVACIDAD: Ya sé que esto te va a resultar ¡difícil! pero te evitarás muchos conflictos inútiles. ¿Crees que todo lo que hacen tus hijos es asunto tuyo? Y además que tienes derecho como padre a que así sea. ¡¡ Lo entiendo!! pero cuando se trata de formar a un futuro adulto, tener algo de privacidad se convierte en un derecho de ese futuro adulto. Respeta su espacio. El dormitorio de un adolescente, sus llamadas telefónicas, mensajes, e-mails,…deben ser algo privado y no hay necesidad de que compartan con sus padres todas sus ideas o actividades. Solo si existen señales de alerta real que indican que puede haber problemas te puedes ver obligado a invadir su privacidad. ¡OJO! Intenta diferenciar tus miedos; “a que”…”y si”…”como puedo evitar que”…de la realidad que vive tu hijo, no suele coincidir…

3, COMO SUPERVISAR: Todos los adolescentes, requieren supervisión de los padres y tienes derecho a saber dónde está y que hace. Pero no es necesario que le apliques un tercer grado. No le agobies a preguntas para que te cuente todos los detalles ni que tengas que conocer a todos sus amigos. Si lo haces y no se siente a gusto con ello optará por la estrategia de omitir…y más tarde de la de mentir….todo lo que quiera contar lo hará sin preguntas, lo que no, ni con tortura lo hará!!! Puedes establecer la costumbre de que explique con quién sale y dónde podemos buscarle en caso de necesidad, que siempre lleve el móvil, pero intenta no llamarle a no ser que ¡sea estrictamente necesario! Tú te quedarás tranquilo y él no se sentirá perseguido. ¡Pruébalo!

4,ESTABLECE REGLAS APROPIADAS: Hay reglas en las que no se puede ser flexible, esas las deciden los padres ¡Siempre! Pero ¡comunícaselas a él también! No des por hecho que las debería saber. En cada casa serán unas, según vuestros valores. En estas, nunca se debe permitir su quebrantamiento, y todos los que actúen de educadores (abuelos, tíos, etc) deben saberlas. El resto de normas deben ser negociadas entre todos. Si él ha participado en ellas y está de acuerdo es más difícil que las incumpla. Por ejemplo; si su hora de llegada no es la que él quiere, trata de negociar una que os parezca bien a todas las partes. Tienes que fijar normas y límites, pero es mejor que sea a través del diálogo y consensuadas, para que ellos mismos aprendan a aceptar y asumir compromisos. ¡Asume que no siempre vas a estar ahí!

5,¿Y SI ROMPE LAS REGLAS?: ¡Prepárate! Hay que tener ya claras las sanciones para cuando rompa alguno de los compromisos o normas que has decidido antes ya como inquebrantables, que ten por seguro que lo hará. Es mejor tenerlas preparadas y meditadas para que no sean fruto de la improvisación y puedan ser o desproporcionadas o demasiado débiles, además así toda la familia sabrá que ha de hacer sin tener que consultarse y puedan perder fuerza.

6,FEEDBACKS POSITIVOS: Hay que evitar decir solo lo que hace mal, (ya sé que no lo haces aposta…pero lo haces), el problema es que tampoco le generas una conducta alternativa positiva. Siempre se puede combinar algo negativo con algo que ya hace bien. No es lo mismo decir “¡No quiero que vuelvas a suspender matemáticas!”, que aprovecharse de otra asignatura donde saca buena nota y decirle: “Está muy bien que hayas sacado un 8 en biología, si además te aplicas en matemáticas para aprobar, estaré muy contento…o ya verás cómo apruebas”….¿No sienta igual verdad? ¡Pruébalo en cuanto tengas ocasión! Verás los efectos asombrosos de menos morros adolescentes, gritos y ojos de “te odio” adolescentes. Eso sí es cuestión de práctica también para ti. ¡No te preocupes tendrás muchas ocasiones para practicar!

Mercedes Cimas

Psicóloga en Mallorca

¿Tengo depresión?

Nuestra sociedad, es cada vez más claramente consumista y poco voluntariosa, hasta el punto de que para tener fuerzas para jugar con nuestros hijos al llegar a casa, o tener ganas de hacer el amor, debemos tomar complementos vitamínicos.

Para llegar fresco cual lechuga, después de hacer el Superman o Woman todo el día, hay suplementos en el mercado de todo tipo y no baratos precisamente. Hay hasta suplementos infantiles por si tu hijo no quiere comer.
Pero esta nueva pastilla de la felicidad me supera. La actitud positiva hacia la vida no la da una pastilla, ni cinco, es un trabajo diario, es una buena educación emocional, es aprender a ser flexible, es educar en la tolerancia a la frustración.

Está tan de moda ser feliz y no sufrir, como si la vida no tuviera baches, como si todo tuviera que ser siempre perfecto, que la gente necesita pastillas para conseguirlo.

La mejor pastilla es aprender a llevar la vida que más o menos deseas, aprender a tomar decisiones, aprender a pensar por ti mismo, sobre lo que tu necesitas y no lo que creen que necesitas. Así que si has de trabajar menos horas y tener una TV más pequeña, pero más fuerzas para llegar a casa y jugar con tus hijos, hazlo. Si has de defraudar a tu entorno por tomar una decisión que no comparten pero te hará más feliz, hazlo.
Si prefieres gastarte 40 euros
al mes en suplementos hazlo, pero te aconsejo que te preguntes porqué los necesitas tan frecuentemente, planteate cambiar algo de tu día a día para no necesitarlos, es más sano y rentable. No hay ni varitas mágicas ni pastillas para ser más feliz.

Mercedes Cimas

Psicóloga en Palma de Mallorca

Terapia de pareja en Mallorca, Me siento culpable

Ruptura de pareja

La mayoría de las personas que han dejado una relación, con el tiempo se arrepienten de cómo lo hicieron, no de haberlo hecho.

Las parejas se rompen por diversos motivos: los años, el desamor, una tercera persona, etc.. ¿De quién es la culpa? Empezamos mal, no debe haber culpabilidad cuando se decide romper una relación, sino responsabilidad.

Responsabilidad de hacerlo bien si hay hijos de por medio, responsabilidad de no dañar más de lo necesario al compañero o compañera, responsabilidad de tomar la decisión y saber explicarla. La mayoría de las personas que han dejado una relación, con el tiempo se arrepienten de cómo lo hicieron, no de haberlo hecho.

Seguramente es más difícil asumir la responsabilidad de tomar esa decisión, que sentir culpabilidad y machacarnos por el daño cometido a esa “persona que has tenido a tu lado, que nada ha hecho y no se lo merece”.

Puede sonar duro, pero esa persona también ha de asumir su responsabilidad, porque nadie la obligó a empezar esa relación,  porque forma parte de la vida crear vínculos fuertes con alguien pero también que estos se puedan romper,  porque nadie puede asumir la culpa de tu infelicidad por una ruptura, como nadie puede asumir que seas fuente de su felicidad o desdicha, es una carga demasiado pesada en cualquier caso.

Si tomaste la decisión consciente de emparejarte, tener hijos con esa persona, etc.. en el momento de la ruptura también has de tomar la decisión de responsabilizarte sobreponiéndote lo antes posible de ello, de no dramatizar, ponerte las pilas para estar bien… Culpabilizar a la otra persona de todos tus males no te va a ayudar, solo harás que ese proceso ocurra de manera más lenta y con mas dolor de el necesario para todas las partes implicadas.

Si te dejan… tienes derecho a estar mal, a que la pena se apodere de ti en los primeros momentos, de darte el tiempo de sacudirte y patalear por lo ocurrido, pero no te dejes llevar por ello más de lo necesario, y sobre todo evita culpabilidades, acabarás sufriendo y haciendo sufrir más de lo necesario.

Si dejas….no dejes que la culpa se apodere de ti, asume con responsabilidad tu decisión, debes entender el sufrimiento ajeno pero no llegues a que te perjudique de tal manera que te limite a tomar decisiones importantes para tu vida, o elijas ser infeliz tú, por no hacer daño al otro.

Mercedes Cimas – Psicóloga Mallorca

Ansiedad: ¿Medicando las emociones?

Ansiedad: ¿Medicando las emociones?

Estamos de acuerdo en que los fármacos son necesarios para determinados síntomas o trastornos, y no voy a demonizarlos, pero cada vez me encuentro más pacientes en consulta que han hecho este recorrido una y otra vez. En un momento determinado sin sintomatología previa, sienten ansiedad fisiológica o un amago de ataque de pánico, se asustan, acuden a urgencias y el médico les diagnostica ataque de ansiedad. El paciente se vuelve a su casa con un ansiolítico para pasar esas sensaciones “desagradables”.

La persona como es de esperar, volverá a tener esos síntomas a los cuales no les da sentido y acude al médico de familia, en la mayoría de las ocasiones se les receta ansiolíticos que el paciente aprende a utilizar para no sentir esas sensaciones desagradables.

¿Realmente son necesarios esos fármacos? Mi opinión es que son contraproducentes ya que el paciente tarda a veces años en acudir a terapia, con el resultado de años de evitación de esas emociones y sensaciones corporales, va controlando su día a día pero no tiene una calidad de vida plena.

Si descartáramos en los inicios los fármacos y los supliéramos por la psico-educación, donde el paciente tenga una explicación sobre la curva de su ansiedad, como se manifiesta, que entienda la naturaleza de la respuesta lucha-huida, solo con este pequeña cantidad información la persona mejora porque entiende lo que le pasa.

Para que entienda las consecuencias de reaccionar con miedo a sus sensaciones físicas, incorporamos el aprendizaje de la Técnica de Aceptación de Sensaciones de Barry Stevens para que pueda afrontar y exponerse a ellas de manera eficaz.

Con esta sencilla aproximación a los primeros síntomas de ansiedad sin necesidad de medicar, estamos dotando de recursos propios e internos a los pacientes, haciéndolos responsables del control de su problema, y lo que me parece más importante, atajando un problema que se cronifica rápido y con mucha facilidad, donde el paciente aprende a ir con la muleta de una pastilla ansiolítica, muchas veces innecesaria, en lugar de vivir con libertad una vida plena y exenta de ansiedad. 

Mercedes Cimas

Psicóloga en Mallorca

Socorro ¡Un adolescente en casa!

images¿Qué ha ocurrido? De la noche a la mañana el dulce niño que te obedecía y escuchaba como a un Dios, de repente, todo lo que tu dices es una afrenta o le “rayas con tus cosas”….No, no le han abducido, simplemente la adolescencia ha entrado en su cuerpo y mente.
Si no te ocurre esto y la comunicación con él o ella es bastante fluida ¡Enhorabuena! Pero si te está costando y estás pensando cual es la mejor manera te propongo unos consejillos que te ayudarán en esta etapa inevitable y por qué no, disfrutarla!

1. Explícale siempre por qué. Siempre que pidas a tu hijo que haga algo, explica por qué se lo pides. Si pides y deseas que tu jefe lo haga él también!! Evita expresiones como “porque lo digo yo“, “porque soy tu madre”, “porque sí” o “cuando seas más mayor te lo explicaré” Te suenan y juraste que nunca las dirías!

2. No dudes siempre de él. Deja que se explique. Da crédito a lo que dice salvo cuando tengas evidencia de lo contrario.

3. El perdón cuando sea necesario. Puedes perdonar y también pedir perdón, eso no te quita autoridad ni te hace más pequeño ante sus ojos, sino más grande. Pídele perdón cuando te equivoques tú o cuando, por falta de control personal, le grites o descalifiques. Sino luego no esperes que él lo haga contigo.

4. ¿Compartes alguna preocupación con él? Tendemos a querer que no se enteren de nuestros problemas por miedo a que sufran, pero problemas y preocupaciones son parte de la vida. Si le pides su opinión tratando el tema acorde a su nivel, te sorprenderás de las soluciones que se le pueden ocurrir y lo más importante facilitarás la comunicación, la madurez y desarrollarás su pensamiento crítico. ¡Prueba!

5. No le trates como a un ser inmaduro que explica cosas de las que estamos de vuelta. Practica la empatía ¿¿Te acuerdas de cómo te molestaba eso??

6. Sermones, no gracias. Se que es tentador, pero no aproveches cualquier ocasión para soltarle “el mismo rollo”, venga o no a cuento, porque quieres aprovechar para que le quede claro algo que sea recuurente en su conducta. Si no es el momento busca otro. Lo bueno de un adolescente es que sabes que te lo dará.

7Las comparaciones siguen siendo odiosas. Es importante evitar, ponernos a nosotros mismos como modelos (“a tu edad yo…”) o poner como ejemplo a otras personas (“mira tu hermano como…”, “deberías aprender de tu primo”). Es injusto y ofensivo. Es mucho más positivo y conseguirás lo que realmente quieres, comparándolo con él mismo (“seguro que lo conseguirás, como cuando hiciste…”).

8Asegurarle tu cercanía, y amor incondicional.
Nunca le refuerces lo que no hace correctamente pero independientemente de sus logros y comportamientos el adolescente aunque parezca lo contrario, necesita más que nunca sentirse seguro y querido por sí mismo. A la vez que lo importante es su grupo de iguales. No des por supuesto que tu hijo lo sabe, se puede expresar también físicamente, independientemente de la edad que tenga. Quiérelo… díselo….y demuéstraselo.

Mercedes Cimas – Psicóloga en Mallorca